¿Por qué el control del alcohol es una prioridad de política pública?
El consumo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo prevenibles para la salud pública en las Américas. Está causalmente vinculado a más de 200 enfermedades y condiciones incluyendo siete diferentes cánceres, enfermedades cardio y cerebrovasculares, síndrome metabólico, trastornos de salud mental, siniestros viales, y violencia interpersonal y de género.
Sus impactos van más allá de quienes consumen: afectan a terceros, sobrecargan los sistemas de salud y protección social, y generan elevados costos sociales y económicos. En la región, el consumo per cápita supera el promedio mundial y los patrones de consumo episódico excesivo son particularmente altos.
El alcohol también profundiza desigualdades. Las poblaciones en situación de vulnerabilidad, mujeres, niñas, niños y adolescentes sufren daños desproporcionados
Por tratarse de un producto no esencial cuyos daños superan ampliamente cualquier beneficio económico, su control es una medida clave para proteger el derecho a la salud, promover la equidad y avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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