¿Qué políticas funcionan (y deben adoptarse)?
Existe amplia evidencia internacional sobre políticas costo-efectivas que reducen el consumo de alcohol y los daños asociados. La OMS las sintetiza en el paquete SAFER, que identifica cinco áreas prioritarias de intervención:
- Restringir la disponibilidad del alcohol, mediante límites a horarios y lugares de venta, control efectivo de la edad mínima y prohibición de prácticas como promociones de alcohol gratuito.
- Fortalecer y hacer cumplir las leyes contra la conducción bajo los efectos del alcohol, con límites de alcoholemia acordes a los estándares internacionales y mecanismos efectivos de control y sanción.
- Ampliar el acceso al tamizaje, las intervenciones breves y el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol, integrándose de forma sistemática en la atención primaria de salud.
- Prohibir o restringir de manera integral la publicidad, promoción y patrocinio del alcohol, incluyendo el marketing digital y el uso de influencers, para proteger especialmente a niñas, niños y adolescentes y desnormalizar su consumo.
- Aumentar los impuestos y los precios del alcohol, mediante sistemas tributarios bien diseñados y actualizados por inflación, reduciendo su asequibilidad y generando recursos para la salud pública.
Estas políticas son más efectivas cuando se implementan de forma integral, con enfoques de género y equidad, y con una participación activa de la sociedad civil para contrarrestar la influencia de la industria del alcohol y garantizar que las decisiones públicas prioricen la salud pública y el interés público.
